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Etiqueta: experiencia

10 cosas que aprendí durante la década de los 30

Hace 10 años hice un artículo sobre 20 cosas que aprendí durante la década de los 20, y pues como hoy estoy entrando a una nueva década, decidí tomar un breve tiempo para continuar con esta tradición y compartir un poco sobre mí en este blog.

  1. Ser padre una gran experiencia que ojalá todos pudieran vivir: el mayor cambio en esta década fue ser padre. Me ha cambiado la vida, ahora siento que tengo una misión de cuidar a mi hija, darle una gran experiencia y prepararla para este mundo. Ademas que verla crecer y compartir tiempo con ella es algo que no se puede describir. Desearía que la gente pudiera vivir la paternidad o maternidad y experimentar este sentimiento tan bello.
  2. Para crecer hay que soltar algunas cosas: en estos años tuve que migrar a Colombia, tardé en hacerlo porque no quería soltar algunas cosas porque estaba en mi zona de confort, pero intenté y luego me di cuenta que mi «zona de confort» en realidad no lo era y gracias a Dios he podido crecer poco a poco, soltando esas cosas que te amarran porque te dan estabilidad y confianza pero a su vez te detienen de crecer.
  3. Para tener una mejor vida hay que cuidar el cuerpo: en mis 20s y 30s descuidé mucho mi cuerpo. Me dejé engordar mucho y lidiar con las consecuencias de sobrepeso ha hecho disminuir un poco mi calidad de vida. Sin embargo desde hace un año empecé en gimnasio y me ha ido mejor porque siento una gran diferencia en mi cuerpo al estar un poco mas sano y con mas muscular. A pesar de ser poco el cambio, los resultados son enormes para mi.
  4. Elegir una buena esposa me ha facilitado la vida y me ha permitido crecer: me casé con alguien que en vez de complicarme la vida me la facilita, me ha ayudado a crecer como persona, como profesional y en todas las áreas. Es muy importante escoger a alguien que te permita sacar lo mejor de ti y hacerte cada día mejor. Que cuando estés en tus bajones, te ayude a salir de ahí y motivarte a seguir adelante.
  5. Las reuniones con las amistades ahora son de horas o minutos: a diferencia de la adolescencia y tal un poco en los 20s. Los amigos tienen familias propias, han emigrado, viven lejos y solo es posible verlos por unos pocos minutos. La calidad muchas veces es igual de bien, pero el tiempo y es muy corto. Inclusive, en algunos casos, dudas si incluso los podrás ver de nuevo.
  6. Empiezas a ver mas gente de tu edad morir: sobre todo al final de los 30s, he perdido amigos por muertes inesperadas, aparentemente tenían buen estado de salud, sin embargo, se fueron antes de lo esperado. Esto me hace apreciar mas la vida y ver como algunos de nosotros se bajan del tren de la vida y continuamos sin ellos.
  7. Mientras mas viajas por el mundo notas menos las diferencias entre culturas similares: durante la última década tuve la oportunidad de viajar por distintos países y conocer personas de diferentes culturas. Antes era de los que se enfocaban en las pequeñas diferencias entre los países, casi como si esas particularidades nos hicieran completamente distintos. Sin embargo, viajar me hizo cambiar esa perspectiva. Hoy me doy cuenta de lo mucho que compartimos los latinoamericanos, por ejemplo, desde nuestras costumbres hasta nuestra forma de ver la vida. Las diferencias que antes me parecían enormes se vuelven insignificantes cuando las comparo con las que existen entre nuestras culturas y las de países asiáticos, por ejemplo. Al final, viajar me enseñó que tenemos mucho más en común de lo que creemos.
  8. Cumplir un sueño también significa quitarte un peso de encima: es sentir que ya no tienes que seguir persiguiendo aquello que durante tantos años ocupó un lugar en tu cabeza. Y esa tranquilidad te permite mirar tu vida desde otra perspectiva, reconocer lo que has construido y, quizás lo más importante, disfrutarlo sin estar pensando constantemente en lo que viene después. Creo que muchas veces vivimos tan concentrados en lo que nos falta por alcanzar que olvidamos detenernos a apreciar lo que ya hemos conseguido. Aquellas cosas que alguna vez parecían imposibles o demasiado lejanas terminan convirtiéndose en parte de nuestra vida cotidiana, y casi sin darnos cuenta dejamos de darles la importancia que merecen.
  9. Una de las cosas más difíciles de emigrar es descubrir que, de alguna manera, te quedas sin hogar: cuando te vas de tu país, siempre queda la idea de que algún día podrás regresar y encontrar todo como lo dejaste. Pero con el paso de los años descubres que eso es imposible. Tu ciudad cambia, las personas cambian, los lugares que frecuentabas desaparecen y hasta las costumbres que antes eran parte de tu vida comienzan a sentirse extrañas. Pero no solo cambia el lugar que dejaste atrás. Tú también cambias. Sin darte cuenta, adoptas costumbres, formas de pensar y maneras de vivir del país que te recibió. Y cuando regresas a tu ciudad, descubres que ya no eres la misma persona que se fue. Es una sensación extraña caminar por las calles donde creciste y sentirte como un turista. Reconoces los lugares, recuerdas las historias, pero ya no sientes que perteneces completamente a ellos. Entonces entiendes que lo que realmente extrañas no es solamente tu país, sino un lugar que ya no existe. Extrañas la ciudad que conociste, las personas que estaban allí y, sobre todo, la persona que eras en aquel momento. Quizás lo más curioso es que, aunque nunca hubieras emigrado, muchas de esas cosas también habrían desaparecido. La diferencia es que, al irte, conservaste una imagen congelada de tu ciudad, mientras que quienes se quedaron vivieron sus cambios poco a poco.
  10. No juzgues a una persona por un momento específico de su vida: en algunos encuentros con amigos noté que se comportaban de manera diferente, más distantes, apagados e incluso algo deprimidos. En ese momento atribuí su actitud a la situación que se vive en Venezuela y terminé sintiéndome molesto por el trato que recibí. Tiempo después descubrí que estaban atravesando situaciones personales muy difíciles y entendí que había reaccionado mal. Me tomé su comportamiento como algo personal, cuando en realidad no tenía nada que ver conmigo. En lugar de molestarme, debí preocuparme por entender qué les estaba pasando y ofrecerles mi apoyo como amigo. A veces olvidamos que cada persona está librando sus propias batallas, muchas de las cuales desconocemos. No todo gira alrededor de nosotros y, antes de juzgar la actitud de alguien, vale la pena detenerse a pensar qué puede estar viviendo.

En fin, es una lista mucha mas corta que la anterior, pero creo que mucha mas profunda para mí. Espero que te sirva estas experiencias o si tienes alguna que compartir, no dejes de escribir un comentario.

Gracias por leerme.

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